Durante su homilía en una misa en la villa 31 de Retiro, el Arzobispo de Buenos Aires dijo que «Tormenta Negra» es «el narcotráfico, la falta de trabajo, el Estado que se retira y los pibes que no tienen posibilidades». García Cuerva pide “un nuevo amanecer” para las villas.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dio una misa en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa 31. Allí dijo: «‘Tormenta Negra’ se llama al narcotráfico, a la falta de trabajo, a cuando el Estado se retira, cuando los pibes no tienen posibilidades. Eso es ‘Tormenta Negra’, y hace años, décadas, que lo sufren nuestros barrios». A su vez, los vecinos le entregaron una carta en la que pidieron a hallar “un canal de paz” y denunciaron “la violencia que venimos sufriendo en las villas”.
García Cuerva criticó el operativo antidrogas en las villas: «Tormenta Negra es el Estado que se retira y los pibes que no tienen posibilidades» pic.twitter.com/qx3EXV69ZX
— AgenciadelPlata10 (@AgenciadelP) May 18, 2026
«Que de la tormenta negra surja la luz de un pueblo solidario que tomando los ideales del Padre Mugica se compromete en el hoy y que sigue creyendo que el mejor camino para salir adelante es el del encuentro, fraternidad, compromiso, solidaridad, el de sentirnos, en definitiva, familia de Dios», sostuvo el Arzobispo de Buenos Aires.
Durante la misa, García Cuerva advirtió: «Cuidado con quedarse mirando para arriba, que Jesús está entre nosotros».
En la ceremonia religiosa participaron los curas villeros. El padre Lorenzo «Toto» de Vedia fue quien criticó más abiertamente el operativo policial del jueves pasado: “Las villas no necesitan ningún show mediático. Este hostigamiento a tantos trabajadores de barrios populares acrecientan la estigmatización ya existente en muchos sectores de la sociedad. Necesitamos más integración y menos discriminación, más empatía y menos desprecio a los más pobres, necesitamos acciones concretas de combate al delito”, sostuvo. Además, advirtió: “Estamos sintiendo olor a erradicación. Vayamos por otro camino, vayamos por la integración urbana”.
«No merecemos esto»
En la carta que los vecinos le entregaron a García Cuerva, denunciaron una campaña de hostigamiento.
“Desde hace meses el G.C.B.A desarrolla operativos de control bajo el lema “ley y orden”. Uno de los primeros lo vimos con Kravetz como ministro de seguridad, donde cientos de efectivos entraron a nuestros barrios con la excusa de combatir el delito y terminaron pidiéndole identificación a los vecinos, revisando a la gente que volvía de trabajar, y golpeando o llevando presas a personas inocentes. Después siguieron los operativos “de limpieza”. El jefe de gobierno mostró en sus redes las fotos del “antes y después” en donde la basura era una persona durmiendo en la vereda y lo limpio era el lugar vacío.”
“La situación continuó con un desalojo por día bajo la bandera de “recuperar la propiedad privada” dejando a familias enteras en la calle sin ninguna respuesta habitacional. Se sumó el hostigamiento a los trabajadores informales, como los vendedores ambulantes y los recicladores urbanos, a quienes les incautaron la mercadería y les secuestraron las herramientas.”
“El jueves pasado sufrimos el operativo “Tormenta Negra” con un despliegue de 1500 efectivos de las fuerzas de seguridad bajo la excusa de combatir el narcotráfico. Las detenciones por comercialización de drogas fueron insignificantes pero la agresión hacia los vecinos fue muy grande. Entraron con topadoras a levantar puestos de ferias, cerraron locales de subsistencia familiar, requisaron brutalmente sin distinción”.
“Estamos muy preocupados y angustiados. No nos merecemos esto”.
Preocupación de los Obispos
La misa de García Cuerva en la Villa 31 se suma a los recientes cuestionamientos que la Conferencia Episcopal Argentina hizo al gobierno nacional. Marcelo Colombo, titular de la CEA, señaló que hasta la clase media tiene dificultades para pagar sus gastos básicos. “La gente que antes nos ayudaba en Cáritas ahora nos viene a pedir”, señaló al describir una transformación social cada vez más visible.
El arzobispo dijo ver con preocupación «el cierre de fábricas y de empresas y el aumento de la desocupación». Desde el Episcopado consideran que el fenómeno atraviesa todas las regiones de la Argentina.
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