Cuidar a la conducción: la lealtad que el peronismo y Mario Ishii exigen en tiempos de adversidad
En un escenario político sacudido por la detención y proscripción electoral de Cristina Fernández de Kirchner, el senador Mario Ishii rompió el molde de la especulación con un gesto de pura doctrina: visitó a la expresidenta de la Nación en su lugar de reclusión, le entregó un cuadro confeccionado por militantes paceñas y ratificó, sin medias tintas, su inocencia y su conducción. El hecho no es solo un acto de alta solidaridad, sino una dura interpelación a la dirigencia del PJ en momentos donde la fidelidad, para algunos, cotiza a la baja.
Por Oscar Dufour | (*)
En el tablero político argentino, donde los alineamientos suelen ser tan volátiles como las mareas, la consistencia se ha convertido en un activo escaso. Sin embargo, Mario Ishii vuelve a marcar un norte doctrinario que incomoda a los tibios interpelando al Movimiento Nacional Justicialista: «la lealtad inquebrantable no se negocia, se ejerce«, suele expresar a sus más cercanos el «nestorista», como se define el barón del conurbano y líder del poderoso bastión peronista de José C. Paz.
Esa línea de conducta no es nueva; reconoce su origen en la estrecha relación de confianza y militancia que Ishii tejió con el expresidente de la Nación Néstor Kirchner, un vínculo entrañable fundado en la gestión territorial y en la mística por la reconstrucción de nuestra Patria. La lealtad no se licúa.
Con mucha alegría visité a mi amiga y compañera, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, injustamente privada de su libertad.
Le llevé de regalo un cuadro que hicieron las compañeras de José C. Paz. Dios la cuide siempre. Todos sabemos que es inocente. pic.twitter.com/KLS8dKJJmo
— Mario Ishii (@ishiiargentina) September 2, 2026
Hoy, frente a la persecución judicial y el hostigamiento político, ese mismo compromiso se traduce en el cuidado activo hacia su amiga y compañera, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En el peronismo paceño no existen las medias tintas: se afirma con vehemencia su inocencia y se reivindica su liderazgo indiscutible como la conducción natural de las mayorías populares. El reciente gesto del «nestorista» Mario Ishii de acercarle un cuadro confeccionado por las compañeras del distrito, es una muestra de que el afecto y la política caminan de la mano en el barro de la realidad.
Este posicionamiento estricto funciona, a su vez, como un fuerte y necesario mensaje hacia el interior del peronismo
En momentos de reorganización y debate interno, la actitud del senador Mario Ishii recuerda que el Justicialismo no debe convertirse en un club de especuladores ni en una confederación de tibiezas. El Peronismo no digiere la traición silenciosa.
«La lealtad no es una foto para los tiempos de victoria, sino un puesto de lucha en los momentos de adversidad», expresa siempre de frente, sin eufemismos y con firmeza Mario Ishii.
El peronismo debe mirarse en este espejo si pretende volver a representar la esperanza de su Pueblo: sin claudicaciones, con los pies en el territorio y defendiendo a sus líderes con la verdad como bandera.
Conclusión
El gesto de Mario Ishii a Cristina Kirchner en su momento más difícil, expone una verdad incómoda para sectores del universo peronista: la lealtad se demuestra en el llano y en la adversidad, no en los despachos oficiales. El mensaje cala hondo en las estructuras tradicionales del Movimiento Nacional Justicialista, pero adquiere una urgencia particular cuando se direcciona hacia Axel Kicillof.
Para el gobernador bonaerense, que busca «edificar» una alternativa de poder de cara al futuro, la acción del «nestorista» Mario Ishii -que alguna vez «salió a cazar traidores»- opera como un recordatorio implacable. No se puede construir un peronismo con aspiraciones de mayoría si se cae en la tibieza discursiva, o en el cálculo de conveniencia frente a la persecución de nuestros máximos referentes.
Un fuerte cachetazo político para el mandatario provincial ante una encrucijada: entender que la renovación no implica desmarcarse de la conducción histórica, o arriesgarse a ser visto como un espacio de especulación pragmática.
El código genético del peronismo está grabado indeleble en Mario Ishii, donde el liderazgo de Cristina no es un bien heredable en vida ni una carga de la que desprenderse; es la bandera que ordena el territorio.
Un sello 100% Ishii que recuerda, que el bastón de mariscal no se hereda con especulación: se gana defendiendo a la conducción.
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
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